El mundo de Bicho

El escenario es un barrio medieval contemporáneo, antiguo, duro y sucio. Lugar en donde la diversidad de lenguas se confunden en un murmullo de furia. Las paredes son viejas y gruesas, el suelo a soportado varios siglos de uso humano. El tono gris y sepia le dan una atmósfera dura a la vida. Es el lugar donde habita Bicho.
Bicho, es un huérfano que vive en el orfanato/escuela de la iglesia del barrio. No conoció a sus padres y tampoco le importa mucho, el duerme, crece y es educado en esta institución. Es un niño solitario que casi no se relaciona socialmente, no tiene amigos y que su única compañía es una mascota encerrada en una caja, con la cual habla. La caja es de cartón con unos agujeros para que pueda respirar su animal, el cual nunca se sabe bien que es porque jamás se ve su contenido, aunque siempre esta emitiendo un sonido extraño, suena a la mezcla de un grillo con un alacrán.
Bicho cuando es niño empieza a sufrir los síntomas de una enfermedad mental y percibe una realidad casi normal con uno que otro detalle extraño (alucinaciones).
Generalmente va al laboratorio de ciencias de la escuela para buscar alimento para su mascota, una grande habitación llena de mesas para prácticas, insectos disecados en vitrinas, jarros de formol con seres flotando dentro, Bicho percibe a estos seres sin vida como algo dinámico, tal vez no vivos pero sí animados. Seres a los que les gusta observar mientras su mirada se desplaza a lo largo de las mesas.Los insectos disecados y demás animales no son los únicos seres animados que Bicho alucina. También los ve en rincones de la ciudad, aquellos lugares olvidados en donde nadie se fija, ahí se han hecho un espacio para habitar estos liliputs.
Su percepción transtornada del mundo es estable, no hay altibajos en sus alucinaciones por lo que este entorno construido por su imaginación es normal para él, ya que como no tiene amigos y su contacto con la sociedad es bastante elemental, no tiene referencia para darse cuenta que no son ciertos o verdaderos esos detalles que son tan naturales como él cree. Su vida de niño es bastante solitaria y el hecho de ser un huérfano hace que filtre mucho la educación que recibe, como por ejemplo el respeto por los adultos, algo que se ejemplifica un día que Bicho esta enojado y simplemente rompe una ventana con una piedra.
Bicho tiene un refugio de su vida, de su realidad y este es la azotea del edificio del orfanato, a veces se va a pasar un rato y ver el cielo, contemplar la panorámica urbana del Barrio Gótico donde vive. Es momento de silencio y tranquilidad para él.
La infancia es dura pero más o menos la lleva alegremente, en su mundo, con su mascota. La cual un día muere y Bicho queda desconsolado, llorando por ella. Esto tendrá consecuencias en su vida ya que empezará a desarrollar una amigo imaginario para suplir a su mascota, amigo que aparecerá de vez en cuando en su adultez. Su amigo se llama Delfín y en la explicación de Bicho, éste es un liliput que creció a tamaño adulto.
Mientras va creciendo, la vida de Bicho no mejora, descubre su enfermedad y empieza a tomar píldoras que controlan sus alucinaciones, a la vez que consigue un trabajo como limpiador de un hospital. Mismo hospital del cual consigue su medicamento que controla su ataques mentales. Aún así nunca hace el esfuerzo por superar su condición de vida y se mantiene en un nivel en donde no tiene que relacionarse con los demás y su único amigo es Delfín.
La vida de pastillas y alucinaciones, así como su mala educación, fracasos al intentar relacionarse con algunas personas, forman a Bicho como una persona completamente insociable, que no sólo es adicto a los fármacos sino también el alcohol. Este tipo de combinación (alcohol y medicinas) no le hacen muy bien a su cabeza y en conjunto con su vida frustrada y su carácter irreverente convierten a Bicho en un ser jodido que ve una realidad distinta a la que es, los liliputs son parte de su realidad, de todos los días,
Su vida cotidiana es constante, trabajo, bar, dormir, deambulando por los callejones del Barrio Gótico, generalmente solo o a veces acompañado por Delfín. Un anochecer lluvioso Bicho va vomitando en la calle, dirección a un rincón desconocido mientras sufre unas alucinaciones intensas. Esa noche hubo una pelea, en la cual sangre con vidrio baño el suelo oscuro de un cielo sin luna, un faro roto iluminaba por destellos el combate para que las siluetas se convirtieran en personas para luego volverse a fundir con la sombra, los cuerpos se empujaban, golpeaban, pateaban y aventaban, en algún momento uno de ellos cae encima de un vidrio. Bicho peleo contra Delfín saliendo del bar.
Esta no es la primera ni la última pelea en que Bicho se vea involucrado, tampoco los amargos amaneceres, la sangre que brota de sus heridas ni los dolores insoportables que taladran su cabeza harán que busque una salida de su intensa y extraña vida.
Para la percepción de Bicho el mundo es un constante flujo de cambio de realidad, en donde unas cosas existen pero son efímeras, van y vienen. Los destellos de la vida de Bicho nos relatan una historia de un pobre diablo que no tiene nada que perder ni nada que ganar.
